Desde la presentación de la primera cámara de la serie F, Nikon ha contribuido a mejorar el arte de la fotografía a la vez que buscaba nuevas y pujantes formas de expresión fotográfica. Las cámaras D3 y D3X cumplen con estas dos misiones. El nuevo buque insignia de Nikon simboliza la evolución de la tecnología fotográfica desafiando los límites preconcebidos a la vez que responde a las necesidades en constante evolución de los fotógrafos profesionales. En resumen, las cámaras D3 y D3X representan nuevos territorios: explórelos por sí mismo.
La alta resolución sólo es un aspecto de las grandes fotografías. La calidad de imagen que se merecen los fotógrafos apasionados también debería ofrecer una amplia gama de sensibilidades, una reproducción de color fiel y un procesamiento de datos rápido y seguro. Nikon ofrece todo esto y mucho más con las cámaras D3 y D3X, proporcionando imágenes más profundas, detalladas y con más atmósfera que nunca. Hasta ahora, las imágenes con esta calidad eran raras, pero las Nikon D3 y D3X permiten que formen parte del trabajo cotidiano.
Los fotógrafos profesionales suelen tener las cámaras en las manos durante horas –o incluso días– incesantemente. En cierto modo, la cámara se convierte en una extensión del propio cuerpo del fotógrafo y debería, por consiguiente, actuar de tal modo. Por eso Nikon ha tenido siempre en cuenta que un funcionamiento cómodo y ergonómico es un factor muy importante en el diseño de sus cámaras. Es una experiencia multisensorial –un visor luminoso para los ojos, la forma y la textura del exterior de la cámara para las manos, incluso el sonido del obturador adecuado para el oído– en la que cada aspecto del diseño de la cámara se ha ideado para eliminar las distracciones y permitir que el fotógrafo alcance nuevas cotas creativas. Desde el breve retardo del obturador hasta unos controles lo suficientemente grandes para manipularlos con guantes, Nikon ha redefinido la manejabilidad. Una vez más.
La filosofía de Nikon es sencilla: no hay atajos. Desde el diseño, pasando por el montaje, hasta el suelo de la sala de muestras, los exigentes estándares se traducen en que cada cámara fabricada tiene una calidad excepcional. Las cámaras Nikon, como los modelos D3 y D3X, se han probado implacablemente para garantizar que funcionan en cualquier situación. Los ingenieros de Nikon castigan los nuevos equipos sin compasión. Exponen las cámaras al frío, calor, humedad y vibraciones extremos, y a cualquier otra situación que puedan encontrar en la Tierra (o incluso fuera de ella). Los estándares de este tipo son raros, pero para Nikon, son esenciales.
Las cámaras D3 y D3X están destinadas a fotógrafos que desafían los límites y buscan constantemente ir más allá en la fotografía.
La portentosa tecnología de las cámaras D3 y D3X exige un diseño exterior igual de portentoso. Nikon cree que la belleza y el rendimiento van de la mano. Ésta es la razón por la que desde 1980 Nikon ha colaborado con el legendario diseñador industrial italiano Giorgetto Giugiaro. Su visión del diseño de las D3 y D3X era sencillo, pero profundo. Con unos temas esculturales en mente, Giugiaro creó el nuevo aspecto de las D3 y D3X con la creencia de que la cámara debería tener una forma y un valor que todos pudieran reconocer. La continuidad era importante, por lo que las D3 y D3X se diseñaron para que reflejaran tanto el pasado como el futuro.
Los fotógrafos sentirán la misma comodidad y control a los que les han acostumbrado las cámaras Nikon. Sin embargo, cuanto más la usen, mejor entenderán que lo que tienen entre manos es el futuro de la fotografía. Tras resistir el implacable examen y la batería de pruebas del equipo de diseño de Nikon, las D3 y D3X han sido elaboradas para que formen parte del cuerpo del fotógrafo como ninguna otra cámara lo había hecho hasta ahora, con su forma y controles situados meticulosamente para fomentar la concentración, no para servir de distracción. Véalo –y siéntalo– por sí mismo y descubrirá la diferencia Nikon en cada detalle.